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Estrategias Para Obtener La Cooperación De Nuestros Hijos

  • Foto del escritor: TERAPIA OPES
    TERAPIA OPES
  • 26 jun 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 5 ago 2020

En nuestro anterior escrito comentamos sobre la importancia de implementar alternativas a los castigos usados tradicionalmente para tratar de contener a los menores con su comportamiento inadecuado. Siguen existiendo aún en nuestros días creencias erradas sobre el castigo; frases típicas como: “la letra con sangre entra”, son una excusa y la razón del proceder de algunos padres, tal vez alimentados por el temor que tienen de perder el control, o de que si no son lo suficientemente firmes los menores se aprovecharan de su flexibilidad.


Anteriormente, también comentábamos sobre las consecuencias del castigo y sobre todo, de uno mal administrado. La mayoría de las veces los menores ante los castigos presentan emociones desagradables como deseo de venganza, autocompasión, o sentimientos de culpa, que probablemente condicionaran a la figura de autoridad al castigo implementado, convirtiéndole en una figura aversiva o de temor.

Se ha comprobado afortunadamente que existen alternativas que nos pueden funcionar y aumentaran en los menores sus sentimientos de autocontrol, su capacidad para solucionar problemas y aumentaran la sensación de que son personas amadas y respetadas en quienes se puede confiar: que no son parte del problema sino de la solución a estos.


Se revisaba sobre la importancia de ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a emociones negativas, por medio de la escucha activa y una respuesta empática libre de juicios. Cuando logramos dar este primer paso, nuestros hijos estarán con una mejor actitud a la hora de necesitar su cooperación. Uno de los mayores problemas que tienen los padres a la hora de disciplinar a sus hijos es el obtener cooperación o que estos sigan sus instrucciones. Muchas veces los menores tienen que interrumpir alguna actividad de su gusto para realizar otra que hace parte de las responsabilidades del hogar, y en cierta manera han aprendido a evitarlas porque generan malestar emocional.


Por otro lado, en tiempos de cuarentena tanto menores como adultos pueden presentar mayores niveles de estrés, debido a diferentes variables como problemas económicos, cambios de rutina, como la realización de actividades como estudio en casa o teletrabajo, aislamiento o limitaciones para disfrutar de espacios de ocio o su espacio personal, teniendo como resultado discusiones familiares y comportamientos verbales y no verbales inadecuados por parte de nuestros hijos. Debido a que muchos de los roles que los menores tienen como estudiantes han cambiado en tiempos de aislamiento, los padres empiezan a tener dificultades cuando sus hijos deben cumplir con sus responsabilidades.


Como padres muchas veces no sabemos cuáles deberían ser las mejores alternativas para obtener cooperación de nuestros hijos, sin llegar a entrar en conflictos. Necesitamos algo de ellos y terminamos viéndonos desesperados luego de más de seis instrucciones sin encontrar una ayuda. Por ello lo primero, sería dejar de dar tantas instrucciones, o sencillamente dejar de dar una instrucción compleja en la cual de paso evitemos las invalidaciones, los juicios, las amenazas o los sermones.


Algunas alternativas que han sido demostradas que funcionan, en cambio de dar instrucciones largas y molestas para nuestros hijos pueden ser las siguientes:


Describir la situación: Diga lo que está

viendo para sugerir un cambio en su hijo, con un tono de voz sosegado y neutro: Ese plato está debajo de la cama… No hay necesidad de culpar cuando describa la situación, trate de describir la situación como realmente es, sin referirse a su hijo o su carácter.


Dar información: Evitar dar información de situaciones obvias y de nuevo no referirse directamente al carácter del menor por medio de juicios o invalidaciones. Por ejemplo: “La leche se daña si no la metes al congelador luego de abrirla”; en cambio de: “cuantas veces te debo decir que guardes la leche en la nevera después de servir, que insolente eres”.


Decirlo, en una palabra: A veces, cuando dar información o describir la situación no funciona como quisiéramos, una estrategia es dar la instrucción en una o dos palabras de una manera enérgica, en cambio de dar una instrucción larga y poco útil: ¡niños, el perro!


Hable de sus sentimientos: Esta es otra estrategia para obtener cooperación, debemos hablar de lo que sentimos a nuestros hijos, sobre su comportamiento, de una manera auténtica y sin entrar a exagerar o a que ellos nos perciban como víctimas o mártires: “me da mucha tristeza y mal genio cuando juegas con tus juguetes y nos los recoges al terminar”.


Cuando utilizamos estrategias como describir la situación o dar información damos la posibilidad de que nuestros hijos tomen la iniciativa por sí mismos, y empiecen a solucionar sus problemas sin estar recibiendo instrucciones constantemente. Por otro lado, hablar de nuestros sentimientos ante el mal comportamiento puede desarrollar su empatía y que ellos desarrollen consciencia sobre como ciertos comportamientos inadecuados pueden tener impacto emocional en otros.


Esperamos en nuestro siguiente post profundizar sobre cómo utilizar algunas alternativas al castigo de manera que nuestros hijos se sientan amados, útiles y respetados. Felicidades por aprovechar este recurso y comprometerte a una crianza más consciente con tus hijos.

Tomado del libro: “Como escuchar para que nuestros hijos hablen y como hablar para que nuestros hijos escuchen”.

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