top of page

Puntos Clave Para Desarrollar Un Estilo De Crianza Consciente Con Nuestros Hijos

  • Foto del escritor: TERAPIA OPES
    TERAPIA OPES
  • 11 jun 2020
  • 2 Min. de lectura

En nuestro día a día como padres aprendemos cada día de nuestros errores y aciertos. A pesar de que muchas de las estrategias para corregir el comportamiento inadecuado de nuestros hijos, no son las más adecuadas, a veces las seguimos utilizando por el miedo a perder autoridad, por la creencia de que, si no somos más fuertes que ellos, si no demostramos autoridad, su comportamiento tal vez se salga de lugar. Algunas de estas estrategias se refieren al castigo, como una manera de propinar una consecuencia impuesta por los padres ante el comportamiento inadecuado de los menores, que es desagradable y produce daño físico o emocional.



Muy pocas veces la reacción de los menores ante los castigos son las más positivas. Se han observado en los menores, respuestas de autocompasión, vergüenza, insatisfacción personal, ira, deseo de venganza, o deseo de realizar de nuevo la conducta castigada a espaldas de sus figuras de autoridad. Existen otro tipo de estrategias a los castigos como dar atención a los comportamientos positivos del menor, o dejar que los menores se expongan a las consecuencias naturales de sus actos, las cuales veremos más adelante.

Quizá algo aún más importante que saber cómo corregir los comportamientos inadecuados de nuestros hijos es como ayudarlos a enfrentarse a emociones desagradables, ya que muchas veces la reacción ante estas emociones -que requieren de un aprendizaje sobre como aceptarlas y comunicarlas-, son las que provocan los comportamientos inadecuados y una respuesta poco empática quizá conlleve a una escala emocional que impulse nuevos comportamientos inadecuados.

Podemos dar una respuesta poco empática ante cierta reacción emocional de nuestros hijos, sin saberlo, más impulsada por el afán de resolver sus problemas, negando su propio aprendizaje. Algunas de estas respuestas pueden ser el dar consejos, minimizar o negar los sentimientos, hacer preguntas, y defender o darles la razón a otros.

Por ejemplo, si nuestro hijo está ofuscado y llega sin saludarnos porque tal vez se peleó con su mejor amigo, no ayudaríamos mucho si empezáramos a darle consejos para hacer las paces, cuando tal vez se siente muy ofendido con este, o minimizando sus sentimientos diciendo que no es para tanto, o dándole la razón a su amigo haciendo comentarios como que lo tiene merecido por pelear.

En estos casos lo mejor y más útil sería dar una respuesta empática a nuestros hijos. Para poder hacerlo el primer caso es escuchar activamente a nuestros hijos, no escucharlos sin prestarles atención, sino tener el tiempo verdaderamente para estar con ellos. Cuando escuchemos no debemos juzgar o intentar cambiar las cosas, sino solo escuchar y validar. Validamos a nuestros hijos cuando le hacemos ver que entendemos lo que están sintiendo. Debemos ayudarlos a ponerles un nombre a su emoción de una manera sincera: ¡debe haberte dado mucha rabia que tu amigo te haya hecho quedar mal delante de todo el curso!

Cuando somos padres empáticos y podemos estar para nuestros hijos ante sus emociones difíciles, ya tendremos un paso adelante en el momento en que tengamos que obtener cooperación de ellos o tengamos que utilizar una alternativa ante sus conductas inadecuadas.

Esperamos que en nuestro siguiente post podamos generar nuevos aprendizajes con respecto a ello para ser mejores padres cada día.

Alex Quintero

Psicólogo Clínico

Comentarios


  • facebook
  • twitter
  • instagram

#quedateencasa

 

©2020 Terapia OPES.

bottom of page